sábado, marzo 13, 2010

MIGUEL DELIBES NOS HA DEJADO

A la edad de 90 años se nos ha ido uno de los grandes de verdad, Miguel Delibes. Duele pensar cómo poco a poco parece que, igual que se despueblan las tierras de Castilla,  nos van abandonando esos escritores que nos han enseñado las palabras desde que éramos niños. 
"Llegarían a desaparecer del mundo todos, absolutamente todos los que ahora poblaban su costra y el mundo no advertiría el cambio. La muerte era lacónica, misteriosa y terrible." El camino, cap. XIX.
Es un tópico decir que nos quedan sus personajes, sus obras, ya sí que ciertamente inmortales. Siempre podremos consolarnos espiando la despedida entre Uca-uca y Daniel el Mochuelo a través de la ventana; o nos saldrán los colores imaginando la asfixia del pobre Mario tantos años junto a Menchu; o, al revés, aspiraremos a ser alguien que "con su sola presencia aligere la pesadumbre de vivir" como era para él la Señora de rojo sobre fondo gris...
Pero saber que don Miguel seguía allí, ("donde me plantan"), en su amado Valladolid natal, al pie del cañón, ya sin escribir pero siendo igual de firme en su defensa de los pueblos, de la naturaleza, de la ética de la fidelidad... parece que aliviaba el ánimo en las horas bajas.
Se nos ha ido, pues. Él, gran retratista de entierros, asistirá con gravedad al suyo propio. Y luego, correrá  a reunirse con "su mejor mitad", Ángeles, tras más de un cuarto de siglo de añoranzas. Seguro que se han marchado al campo de la mano o habrán ido a dar una vuelta en bicicleta como cuando eran novios.
Y nosotros, conteníamos las lágrimas, porque Roque el Moñigo  "diez pasos por delante (...) de cuando en cuando volvía la cabeza para indagar si" llorábamos.

1 comentario:

BIBLOS dijo...

Y sí, lloramos. Todos aquellos que un día fuimos niños y nos fuimos haciendo personas a través de sus libros, hoy lloramos sin el menor pudor porque, aunque sabemos que es ley de vida, no podemos ni queremos ahorrarnos la emoción de despedir, agradecidos, a don Miguel, ese hombre sencillo que nos enseñó a amar la literatura.
Saludos.