PROXECTO TERRA. ARQUITECTOS SEN FRONTEIRAS EN CATABOIS
Grazas a Sole, coordinadora do Proxecto Terra e arquitecta sen fronteiras tamén, tivemos a sorte de que representantes desta ONG nos visitasen para achegar a nosa rapazada ao seu funcionamento.
Arquitectura sen fronteiras traballa na defensa do dereito das persoas a un hábitat digno. Desenvolven proxectos integrais relacionados coa arquitectura, o urbanismo, as infraestruturas e a educación e sensibilización, co obxectivo de provover un desenvolvemento local non dependente, participativo e sustentable, respectando o medio ambiente e as diferentes culturas.
As actividades que realizan agrúpanse en:
Proxectos de cooperación en países do Sur.
Actuacións no entorno local.
Sensibilización e educación (denuncia, formación e campañas informativas).
Na biblioteca pedídenos A mansión dos Pampín. Obra de Miguel Anxo Prado para o Proxecto Terra.
El decálogo imprescindible: los derechos del lector
1. El derecho a no leer. La libertad de escribir no debe ir acompañada del deber de leer. Se evitará considerar a priori a cualquier individuo que no lee, un bruto potencial o un cretino contumaz.
2. El derecho a saltarse las páginas. Uno puede saltarse perfectamente los párrafos, páginas o partes del libro que no le interesan.
3. El derecho a no terminar un libro. Hay 36.000 motivos para abandonar una novela antes del final: la historia no interesa, sensación de haberla leído antes, no gusta el tema... ¿Un libro se nos cae de la mano? Que se caiga.
4. El derecho a releer. Se puede releer simplemente por el placer de la repetición, la alegría del reencuentro.
5. El derecho a leer cualquier cosa. Se pueden leer malas novelas. A cierta edad pueden estimular el saludable vicio de la lectura.
6. El derecho al bovarismo. La satisfacción inmediata y exclusiva de las sensaciones. No porque una joven coleccione novelas rosas acabará tragándose una cuchara de arsénico.
7. El derecho a leer en cualquier lugar. Un ejemplo vale más que mil palabras: el soldado Fulano se presenta voluntario para limpiar las letrinas. Es un trabajo despreciable pero rápido. Un cuarto de hora de bayeta le permite leer las obras completas de Gógol.
8. El derecho a hojear. Coger cualquier volumen de la biblioteca y hojearlo. Se puede abrir Proust, Shakespeare o Chandler por cualquier parte; seguro que proporciona cinco minutos interesantes.
9. El derecho a leer en voz alta. Leer en voz alta para uno mismo o para los otros es un ejercicio estimulante.
10. El derecho a callarnos. Absoluto derecho a no opinar sobre lo que se ha leído.
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