El pasado día 22 de mayo se celebró en nuestro centro el I Encuentro de Clubes de Manga y Anime que, por iniciativa de nuestra compañera del IES Sofía Casanova Pilar Berrio, reunió a los integrantes de los clubes de ambos centros.Recibimos con gran alegría esta iniciativa que pretendemos extender a otros centros en cursos sucesivos.
La sesión se inició con el recibimiento de los alumnos y profesores y la presentación de nuestra biblioteca y algunas instalaciones a los invitados.
A continuación compartieron la comida. Tras el visionado de un vídeo introductorio sobre Manga y Anime, preparado por los chicos de Catabois, comentaron sus géneros, títulos y personajes favoritos. Los representantes de ambos clubes expusieron algunas ideas sobre su organización, el desarrollo de las sesiones, sus proyectos (es el caso del Manga que están elaborando los chicos de Sofía Casanova), etc.
También expresaron con gran entusiasmo su deseo de volver a reunirse en fecha cercana. La cita más próxima era la Expotaku, donde podían encontrarse nuevamente, y así lo hicieron el siguiente sábado, cuando acudimos un curso más a este evento, siempre sorprendente.
El decálogo imprescindible: los derechos del lector
1. El derecho a no leer. La libertad de escribir no debe ir acompañada del deber de leer. Se evitará considerar a priori a cualquier individuo que no lee, un bruto potencial o un cretino contumaz.
2. El derecho a saltarse las páginas. Uno puede saltarse perfectamente los párrafos, páginas o partes del libro que no le interesan.
3. El derecho a no terminar un libro. Hay 36.000 motivos para abandonar una novela antes del final: la historia no interesa, sensación de haberla leído antes, no gusta el tema... ¿Un libro se nos cae de la mano? Que se caiga.
4. El derecho a releer. Se puede releer simplemente por el placer de la repetición, la alegría del reencuentro.
5. El derecho a leer cualquier cosa. Se pueden leer malas novelas. A cierta edad pueden estimular el saludable vicio de la lectura.
6. El derecho al bovarismo. La satisfacción inmediata y exclusiva de las sensaciones. No porque una joven coleccione novelas rosas acabará tragándose una cuchara de arsénico.
7. El derecho a leer en cualquier lugar. Un ejemplo vale más que mil palabras: el soldado Fulano se presenta voluntario para limpiar las letrinas. Es un trabajo despreciable pero rápido. Un cuarto de hora de bayeta le permite leer las obras completas de Gógol.
8. El derecho a hojear. Coger cualquier volumen de la biblioteca y hojearlo. Se puede abrir Proust, Shakespeare o Chandler por cualquier parte; seguro que proporciona cinco minutos interesantes.
9. El derecho a leer en voz alta. Leer en voz alta para uno mismo o para los otros es un ejercicio estimulante.
10. El derecho a callarnos. Absoluto derecho a no opinar sobre lo que se ha leído.
No hay comentarios:
Publicar un comentario