Buenos días. Nuestros encuentros del Club de Lectura de Adultos "José Beceiro" prosiguen a lo largo del curso. El mes de febrero estuvo dedicado a la novela Anagnórise, de María Victoria Moreno, a quien está dedicado este año el Día das Letras Galegas. Nos sumamos, pues, al homenaje a esta escritora, cuya narración elegida para nuestra sesión supuso un gran éxito y el principio de la popularidad de su obra. Comenzamos nuestra reunión con un repaso a la trayectoria literaria de la autora que tanto contribuyó a "situar a la literatura infantil y juvenil en un lugar digno, a valorar el uso de la lengua gallega, a hablarla y a escribirla bien, a adentrarse en ella a través de los personajes y disfrutar de la literatura", en palabras de Marilar Aleixandre y Fina Casalderrey.
Presentado por la propia autora como "novela de amor", Anagnórise es un relato que, enmarcado en el subgénero o "intergénero", según algún especialista, de la novela de carretera, recuperado especialmente durante la década de 1990 y años siguientes, supera los temas propios de la literatura juvenil de la época en que fue publicada, lo que supuso una auténtica renovación dentro del ámbito de nuestra lengua. Anagnórise, incluida en la lista de honor de IBBY, es una novela de aprendizaje que retoma el universal tema de la búsqueda de la identidad y el amor, pero que también incluye reflexiones que perduran en la memoria del lector sobre la soledad, la fidelidad y el oficio de escribir. Finalizamos con el recuerdo de una mujer comprometida que quería dejar, como destaca Montse Pena en su biografía A voz insurrecta,"un rastro de amor, un buen ejemplo y un libro que descubra algo a quien lo lea", y que amaba "la belleza del paisaje, la vida, las personas y las palabras".
El decálogo imprescindible: los derechos del lector
1. El derecho a no leer. La libertad de escribir no debe ir acompañada del deber de leer. Se evitará considerar a priori a cualquier individuo que no lee, un bruto potencial o un cretino contumaz.
2. El derecho a saltarse las páginas. Uno puede saltarse perfectamente los párrafos, páginas o partes del libro que no le interesan.
3. El derecho a no terminar un libro. Hay 36.000 motivos para abandonar una novela antes del final: la historia no interesa, sensación de haberla leído antes, no gusta el tema... ¿Un libro se nos cae de la mano? Que se caiga.
4. El derecho a releer. Se puede releer simplemente por el placer de la repetición, la alegría del reencuentro.
5. El derecho a leer cualquier cosa. Se pueden leer malas novelas. A cierta edad pueden estimular el saludable vicio de la lectura.
6. El derecho al bovarismo. La satisfacción inmediata y exclusiva de las sensaciones. No porque una joven coleccione novelas rosas acabará tragándose una cuchara de arsénico.
7. El derecho a leer en cualquier lugar. Un ejemplo vale más que mil palabras: el soldado Fulano se presenta voluntario para limpiar las letrinas. Es un trabajo despreciable pero rápido. Un cuarto de hora de bayeta le permite leer las obras completas de Gógol.
8. El derecho a hojear. Coger cualquier volumen de la biblioteca y hojearlo. Se puede abrir Proust, Shakespeare o Chandler por cualquier parte; seguro que proporciona cinco minutos interesantes.
9. El derecho a leer en voz alta. Leer en voz alta para uno mismo o para los otros es un ejercicio estimulante.
10. El derecho a callarnos. Absoluto derecho a no opinar sobre lo que se ha leído.
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