Buenos días. Continuamos con el relato de las sesiones anteriores del Club de Lectura de Adultos "José Beceiro". El encuentro de diciembre estuvo dedicado al poeta sevillano Luis Cernuda, del que en 2018 se cumplieron 55 años de su muerte. A través de los poemas contenidos en La realidad y el deseo, compendio de su obra poética, nos adentramos en la evolución literaria de su trayectoria, marcada por la influencia de poetas como Bécquer, Garcilaso, Hölderlin, Leopardi, San Juan de la Cruz y los meditativos ingleses, especialmente T. S. Eliot, de quien toma un verso como título de su último título, Desolación de la Quimera. Poeta refinado en cuyos versos la estética está al servicio de la ética, es uno de los autores españoles más influyentes del siglo XX.
Cernuda ahonda en la relación entre realidad y deseo individual, en palabras del propio poeta "entre apariencia y verdad, algún vislumbre de la imagen completa del mundo que ignoramos". Su poesía, de raíz romántica, atraviesa propuestas surrealistas y adopta su tono más elegíaco con temas como la patria perdida, el paso del tiempo, la soledad y la muerte, expresado a través de un lenguaje personal, austero e intimista. Finalizamos con el elogio que en 1936 le dedicó Federico García Lorca: "No habrá escritor en España, de la clase que sea, si es realmente escritor, manejador de palabras, que no quede admirado del encanto y refinamiento con que Luis Cernuda une los vocablos para crear su mundo poético propio".
El decálogo imprescindible: los derechos del lector
1. El derecho a no leer. La libertad de escribir no debe ir acompañada del deber de leer. Se evitará considerar a priori a cualquier individuo que no lee, un bruto potencial o un cretino contumaz.
2. El derecho a saltarse las páginas. Uno puede saltarse perfectamente los párrafos, páginas o partes del libro que no le interesan.
3. El derecho a no terminar un libro. Hay 36.000 motivos para abandonar una novela antes del final: la historia no interesa, sensación de haberla leído antes, no gusta el tema... ¿Un libro se nos cae de la mano? Que se caiga.
4. El derecho a releer. Se puede releer simplemente por el placer de la repetición, la alegría del reencuentro.
5. El derecho a leer cualquier cosa. Se pueden leer malas novelas. A cierta edad pueden estimular el saludable vicio de la lectura.
6. El derecho al bovarismo. La satisfacción inmediata y exclusiva de las sensaciones. No porque una joven coleccione novelas rosas acabará tragándose una cuchara de arsénico.
7. El derecho a leer en cualquier lugar. Un ejemplo vale más que mil palabras: el soldado Fulano se presenta voluntario para limpiar las letrinas. Es un trabajo despreciable pero rápido. Un cuarto de hora de bayeta le permite leer las obras completas de Gógol.
8. El derecho a hojear. Coger cualquier volumen de la biblioteca y hojearlo. Se puede abrir Proust, Shakespeare o Chandler por cualquier parte; seguro que proporciona cinco minutos interesantes.
9. El derecho a leer en voz alta. Leer en voz alta para uno mismo o para los otros es un ejercicio estimulante.
10. El derecho a callarnos. Absoluto derecho a no opinar sobre lo que se ha leído.
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