El jueves 19 en la Sala de Exposiciones de la Librería Sargadelos se celebró la presentación de la nueva novela de Henrique Dacosta, Entradaao xardín do saber. En el acto se realizó un breve recorrido por la trayectoria literaria de Henrique y se elogió su última obra, describiéndola como culminación de la evolución del autor ferrolano. También se subrayó el acierto en la elección y adecuación del género periodístico para el desarrollo de una trama en la que el suspense en la investigación histórica contribuye a mantener el ritmo narrativo y propicia la creciente implicación del lector en el trasunto. La relación entre Vicente Risco y los personajes de Aurora Rodríguez Carballeira y su hija Hildegart (cuyo nombre traducido sirve de título a la novela), ejerce de marco para una obra en que ficción y realidad se entretejen para trascender en una reflexión en la que caben contenidos literarios, sociológicos, científicos y filosóficos de nuestra historia de comienzos del siglo XX. En este sentido, se aludió a las figuras protagonistas de Vicente Risco y Hildegart, y a sus conexiones con intelectuales europeos de la época (siempre se recuerda, en cuanto a la segunda, su epistolario con H. G. Wells y otras personalidades internacionales). También se comentó el tema de la Eugenesia, de cuya teorización encontramos ejemplos desde finales del siglo XIX. El esfuerzo realizado en la documentación para la escritura de la novela, se evidencia en sus páginas, que contribuyen a desvelar aspectos desconocidos de un pasado sobre el que aún se debe investigar.
Aprovechamos desde esta página para recomendar la novela para estos días de vacaciones estivales. Seguro que todos la disfrutaremos.
El decálogo imprescindible: los derechos del lector
1. El derecho a no leer. La libertad de escribir no debe ir acompañada del deber de leer. Se evitará considerar a priori a cualquier individuo que no lee, un bruto potencial o un cretino contumaz.
2. El derecho a saltarse las páginas. Uno puede saltarse perfectamente los párrafos, páginas o partes del libro que no le interesan.
3. El derecho a no terminar un libro. Hay 36.000 motivos para abandonar una novela antes del final: la historia no interesa, sensación de haberla leído antes, no gusta el tema... ¿Un libro se nos cae de la mano? Que se caiga.
4. El derecho a releer. Se puede releer simplemente por el placer de la repetición, la alegría del reencuentro.
5. El derecho a leer cualquier cosa. Se pueden leer malas novelas. A cierta edad pueden estimular el saludable vicio de la lectura.
6. El derecho al bovarismo. La satisfacción inmediata y exclusiva de las sensaciones. No porque una joven coleccione novelas rosas acabará tragándose una cuchara de arsénico.
7. El derecho a leer en cualquier lugar. Un ejemplo vale más que mil palabras: el soldado Fulano se presenta voluntario para limpiar las letrinas. Es un trabajo despreciable pero rápido. Un cuarto de hora de bayeta le permite leer las obras completas de Gógol.
8. El derecho a hojear. Coger cualquier volumen de la biblioteca y hojearlo. Se puede abrir Proust, Shakespeare o Chandler por cualquier parte; seguro que proporciona cinco minutos interesantes.
9. El derecho a leer en voz alta. Leer en voz alta para uno mismo o para los otros es un ejercicio estimulante.
10. El derecho a callarnos. Absoluto derecho a no opinar sobre lo que se ha leído.
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